Por Irene Ripa Alsina

2010

Usar el tiempo muerto, el tiempo de espera, el tiempo mientras tanto para buscar, husmear, chusmear, a veces sin pensar, ideas, sueños, recuerdos, chistes, estar atento a lo sin sentido aparente. Para armar un patchwork, un tapiz con retazos de formas que invaden el espacio y se funden y confunden en paisajes geométricos generando un vaivén entre la figuración y la abstracción.
Todas esas formas flotan y pululan en ese espacio sin materia y sin horizonte, donde a veces vislumbramos un posible relato y otras tantas solo conviven y co-habitan en un menjunje multicelular.
Tomar, recortar, armar, pegar, copiar, modificar, agrupar, machucar, achicharrar, amasijar, para que ese puzzle una vez armado, pueda recorrerse descubriendo, palabras, ironías, cosas, flechas, chistes.
Chiste fácil, chiste de amigos, chiste sonso, chiste sin doble mensaje, donde circulan una fauna de temas, elementos, dichos, entredicho, pinguinos, secadores de pelo, freidoras, buenos padres, remedios, utencillos para policías, polacos, bolivianos, marilynes… resaltados todos en una sopa de colores vibrantes y estridentes.
El otoño, el verano, el día, la noche, las playas, el bosque, la lluvia, el mar, el paisaje, las casas, el papel higiénico, la caca de perro, el estofado, los chubascos, la curita, la chica, el lápiz, el reloj, el moco, el dedo, la carne, la pelota, el zapato, el perro, el mexicano, la nariz, la lamparita, la rueda, el globo, el wlkie talkie, el pianito, el dólar, las papas fritas, todo y nada esta ahí, jugando a las escondidas donde el todo es mas que la suma de las partes.